LECTIO DIVINA


 

 


 


Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
 por tu inmensa compasión borra mi culpa;
 lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
 Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

AMÉN.

Texto

Ver con los ojos del corazón, lo que dice el texto”

 

MATEO 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro además que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Palabra de Dios


 



para conseguir depositar la Palabra en nuestro corazón

 



       

¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior…

¿Cómo es mi vivencia comunitaria de Dios, ando demasiado en solitario?

¿Cómo vivo mis conflictos con otros miembros de mi comunidad parroquial, familiar, laboral, diocesana?

 Me miro y me reconozco en mi pobreza, en mi limitación para el diálogo, para la escucha, para dar oportunidades.

¿Qué situación/es que vivo ahora podría transformar a la luz de este texto?
 

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

a) Clave de lectura

Damos un pequeño salto en el evangelio de Mateo y nos situamos en la segunda parte del llamado Discurso Comunitario o Eclesial, que es como la meta de los capítulos que veníamos tratando. En este discurso, Jesús enseña dos cosas fundamentales: evitar el escándalo de los hermanos más sencillos de la comunidad y la “caridad pastoral” son los temas principales de la primera parte (18,1-14); enseñar la corrección fraterna e insistir en la necesidad de perdonar son los temas principales de la segunda (18,15-35). Nos situamos, pues, al comienzo de la segunda parte, que se verá completada con el tema del perdón sugerido por Pedro y la parábola del siervo sin entrañas.

b) El texto

Este evangelio se divide en tres partes, las dos últimas iniciadas con “en verdad os digo” (vv. 18 y 19), pero no queda claro el nexo lógico entre las partes, con lo que se hace más difícil la interpretación. La primera parte (vv. 15-17) es una “regla comunitaria”, con una serie gradual ascendente que supone un resultado negativo en el proceso del diálogo. La segunda parte (v. 18) es una repetición (los dobletes son característicos de Mateo) de lo que Jesús había dicho antes a Pedro (16,19), pero ahora los verbos “atar y desatar” pueden ser entendidos en relación a la conducta de la comunidad con el pecador, tratada en los versículos anteriores. La tercera parte (vv. 19-20) parece tocar un tema nuevo, sobre todo la frase final de Jesús, aunque hay elementos formales que la vinculan con todo lo anterior (la condicional, los números, la oposición “tierra-cielo”

c) Elementos a destacar

- VV. 15-17: Corregir para ganar al hermano: importancia de la escucha. Es una actitud muy importante en las relaciones al interior de la misma comunidad. Solucionar los problemas mediante el diálogo abierto y compartido. El texto utiliza muchas “condicionales”, y expone un caso extremo (cuyo remedio no encaja bien con el propio final del discurso y con otras partes del evangelio, como 7,7), para enseñarnos qué importancia tiene el diálogo sincero y la escucha.

¿Solemos arreglar así los problemas que surgen en nuestras comunidades? Dice el refrán oriental que “Dios nos dio dos orejas y una boca” precisamente para enfatizar la excelencia de la escucha… .- V. 18: “atar y desatar” está en relación al perdón de las ofensas, es un don que ha recibido también la propia comunidad.

 Pero para poder ejercer dicho don tiene que haber de verdad una profunda vida comunitaria. ¿Damos todo de nuestra parte para favorecer y profundizar esa vida comunitaria? .- VV. 19-20: Lo que subraya el texto no es tanto la mayor eficacia de la oración en común, frente a la oración individual, sino la importancia de que los orantes coincidan en la intención de su oración. La escucha de la oración depende, pues, del hermanamiento de los diversos miembros de la comunidad, de la fraternidad. ¿Nos empeñamos en vivir fraternalmente? .

- El evangelio de Mateo es el evangelio del “Dios con nosotros” (al comienzo: 1,23; al final: 28,20). Ahora Jesús nos dice que él acompaña las reuniones de sus fieles. Él está con nosotros para iluminarnos y fortalecernos en el camino de la vida. ¿Sentimos esa presencia? ¿Experimentamos su fuerza? ¿Nos hace crecer como personas y como cristianos?


 

“Le hablo al Señor, escucho el yo de Jesús y mi yo para llegar a una intimidad de amor

¿Qué le dices a Dios gracias a este texto?

Me pongo ante el Señor con mi verdad desnuda, con mis sorderas, mis impaciencias con los demás, mi falta de fe para pedir, mi limitada experiencia de comunidad y, en ella, de Jesús.

¿Qué le digo, desde mi vivencia de los conflictos, la escucha de los demás, las situaciones que nos empujan a pedir?

¿A qué te compromete el texto?

¿Qué dimensión de mi vida puedo cambiar?

¿Qué hacer en concreto, por poco que sea, para escuchar así a otros, para acercarme así al conflicto, para ver al otro/a como hermano/a?

¡Algo que esté en mi mano de modo realista!

TOMADO DE: Diócesis de Vitoria