
LECTURA:
¿Qué dice el
texto?
¿Qué dice el texto? Atiende todos los
detalles posibles.
Fíjate en los términos y expresiones
que aparecen en el texto, “rey”, “siervos”, “invitados”,
“malos y buenos” “muchos/pocos”, “de nuevo”, “boda”.
Fíjate en los contrastes
rey-siervos-invitados, buenos-malos, muchos-pocos
Tras los dos versículos introductorios
(vv. 1 y 2), el cuerpo de la parábola tiene dos partes:
vv. 3-7 y vv. 8-13.
La primera parte contiene un
escueto primer envío de siervos a los invitados, que no
quieren ir a la boda (v. 3); un segundo envío, más
desarrollado tanto en el anuncio que los siervos deben
decir a los invitados como en la reacción negativa de
estos; sorprende la tercera reacción (maltratar y matar
a los siervos), que está fuera de lugar en la parábola,
pero que la relaciona con la parábola anterior, la de
los viñadores homicidas (vv. 4-6); finalmente la
reacción del rey, completamente desproporcionada (v. 7).
La segunda parte es un nuevo comienzo:
un tercer envío a buscar invitados a la boda, esta vez
con éxito (vv. 8- 10); el encuentro del rey con un
invitado que no vestía traje de boda (vv. 11-12); y otra
reacción impresionante del rey con dicho invitado (v.
13). El texto se cierra con una antítesis de Jesús (v.
14).
Destaca el tenor negativo del texto,
todo parece abocado al fracaso (recordemos los
destinatarios de las palabras de Jesús y lo que ocurrió
históricamente con ellos).
Sobresalen los términos rey (hilo
conductor del evangelio) y boda (fiesta), y también
siervos e invitados.
a)
Contexto
Jesús toma de nuevo la palabra (v. 1):
estamos en la continuación de la parábola del domingo
anterior (Mt 21,33-44), y es la última del grupo de
parábolas que Jesús dirige a las clases dirigentes de
Israel.
Inmediatamente después entrarán en
escena los fariseos, que se reúnen para poder
“sorprender” a Jesús en alguna palabra y le proponen el
tema del tributo debido al César (22,15-22).
La parábola de hoy repite la misma
idea de las dos anteriores, leídas los dos domingos
pasados: el rechazo del “Israel oficial” a la oferta de
salvación, en este caso, la invitación al banquete de
bodas hecha por un rey
c)
Elementos a destacar.
- El rey (Dios) es la única persona
determinante en el relato, solo él habla y el relato
prácticamente consta de acciones y órdenes suyas. Está
empeñado en invitar a la fiesta de la boda de su hijo,
pero su invitación cae en saco roto. Sus duras
reacciones (vv. 7 y 13) se explican en sentido
histórico: Jerusalén fue destruida por los romanos en el
año 70 y eso pudo ser interpretado como “castigo” por no
aceptar a Jesús. .
- La parábola es una advertencia a los
oyentes para no perderse la gran ocasión de celebrar la
fiesta del reino de Dios. La invitación no caduca, pero
la advertencia está en primer plano. No son palabras
dirigidas a los discípulos, sino a los adversarios de
Jesús. Pero convendría reflexionar sobre cuánto de “sumo
sacerdote, anciano del pueblo o fariseo” tiene nuestro
modo de seguir a Jesús y nuestra militancia cristiana. .
- En primer plano está también la
advertencia de que la riqueza (“las tierras, los
negocios”) y la violencia suponen un rechazo a la
invitación al reino de Dios y ello nos debe hacer pensar
en qué ambiciones y proyectos ocupan nuestro corazón y
qué medios utilizamos para conseguirlos. .
- Los vv. 11-13 deben leerse, en el
marco del evangelio de Mateo, como principios
fundamentales: ser llamado a la comunidad, ser miembro
de la Iglesia, no significa, ni de lejos, estar salvado.
El final inesperado del convidado sin traje de boda (v.
13) está el centro de gravedad de la parábola. El juicio
sobre un Israel que rechazó a Jesús no puede ser motivo
de autocomplacencia para la comunidad cristiana que
ahora ocupa su puesto. Las obras (“hacer la voluntad del
padre” en 21,28-32; los “frutos” en 21,33-44; el
“vestido de boda” hoy) acreditan la verdadera
pertenencia al grupo de invitados, al Reino. .
- El dicho final recapitula toda la
parábola: el principio de que todos son invitados, pero
solo unos pocos se salvan rige para la Iglesia lo mismo
que para Israel. El contraste entre “muchos” y “pocos”
quiere dar más gravedad a la advertencia. La parábola
del banquete nupcial lleva a su punto crítico y final el
gran ajuste de cuentas con Israel que Jesús realiza en
las tres parábolas que hemos leído estos tres últimos
domingos