
LECTURA:
¿Qué dice el
texto?
Atiende
todos los detalles posibles.
Fíjate en los términos y expresiones
que aparecen en el texto, “veraz”, “verdad”, frente a
“hipócritas”, “César” frente a “Dios”.
Fíjate en los contrastes entre
personajes, sus actitudes y lo que les mueve.
El v. 15 es como el título de toda la
sección (que llega hasta 22,46) y muestra la perversa
intención de los fariseos al entablar conversaciones con
Jesús.
La primera parte del evangelio (vv.
16-17) consta de la “captación de benevolencia”, un
recurso retórico para atraerse la atención y buena
disposición del interlocutor, en este caso de Jesús (v.
16) y la pregunta decisiva al Maestro (v. 17).
La segunda parte (vv. 18-21) tiene
varios pasos: una primera pregunta de Jesús con una
acusación a sus interlocutores (vv. 18-19); una segunda
pregunta de Jesús sobre la “prueba visual”, la moneda
del tributo, que desenmascara a los adversarios (v.
20-21a), y el dicho final decisivo de Jesús (v. 21b).
Sobresale la mala intención de los
fariseos (cazar a Jesús), la calificación que este hace
de fariseos, discípulos de fariseos y herodianos
(hipócritas), el tema del tributo al César y, de manera
extraordinaria, la sagacidad e inteligencia de Jesús,
que toma la iniciativa y desarbola a sus contrincantes.
a)
Contexto
Después de las tres duras parábolas
que Jesús dice a los sumos sacerdotes, ancianos del
pueblo y fariseos (cf. Mt 21,23.45), comienzan las
controversias de Jesús en Jerusalén.
Comienzan con los fariseos, que en el
evangelio de hoy proponen a Jesús una cuestión para
pillarle (22,15-22); después vendrán los saduceos, con
otra cuestión discutida: la resurrección de los muertos
(22,23-33), y de nuevo intervendrán los fariseos, con el
tema del mandamiento principal (22,34- 40).
Todos estos relatos van preparando el
durísimo capítulo 23, donde Jesús alerta a la gente y a
los discípulos sobre los escribas y fariseos.
La tensión continúa creciendo.
La Pasión está próxima.
c)
Elementos a destacar.
.- Los fariseos, mediante sus
discípulos, hacen una pregunta-trampa a Jesús: si
respondía afirmativamente, le acusarían de colaboración
con el poder romano, al que los judíos odiaban por los
impuestos y por su crueldad, y Jesús se haría impopular
ante la gente. Pero si respondía negativamente, le
acusarían de sedición y traición a Roma. Quizá a veces,
o en ciertos temas, nuestro seguimiento tiene algo de
“fariseo” cuando queremos tener la iniciativa respecto a
Jesús o le ponemos en un brete para que él justifique
posturas nuestras o para “salirnos con la nuestra”…
.- Pero Jesús no se achanta y toma la
iniciativa. Les ordena presentar una moneda de tributo y
ellos se la muestran. Eso significa que la tenían, y así
demuestran que pagan los impuestos y que ellos ya tenían
respuesta para la pregunta que habían formulado. Jesús
les desenmascara: los adversarios, al utilizar una
moneda con los símbolos políticos y religiosos del poder
romano, ¡han reconocido plenamente dicho poder! Siempre
que Jesús lleva la iniciativa en nuestra vida aparece
nuestro genuino modo de ser, que siempre debe ser
articulado por y desde Él.
.- No tiene nada de extraño que Jesús
les invite en consecuencia a pagar los impuestos: les
invita a hacer lo que ya hacen. Mas por eso, Jesús no
respalda el deber de pagar impuestos a los romanos (o al
poder). La verdadera respuesta de Jesús está en el v.
21c: devolver “lo de Dios a Dios”: todo pertenece a
Dios, cielo y tierra, seres humanos, animales y cosas.
.- La
obediencia a Dios es el precepto de todos los preceptos,
el que los abarca, sustenta y sobrepasa. Dios plantea
una exigencia sin límites, que comprende todos los
ámbitos de la vida.
.- El
pago al César es algo “penúltimo”, porque lo último es
devolver a Dios lo de Dios. Dios es el Señor, no el
“César” (el partido, el estado, el equipo, el negocio,
incluso la Iglesia). ¿Cómo se manifiesta en nuestra vida
dicha soberanía de Dios? ¿Cómo demostramos que en
nuestra vida Dios es EL Señor.