
LECTURA:
¿Qué dice el
texto?
Atiende todos los detalles posibles.
. Fíjate en los términos y expresiones
de contraste que aparecen en el texto,
“sensatas/necias”, “sus lámparas”, “nuestras lámparas”
“cerrar/abrir”, ”no conocer”, “dormir/velar”.
La estructura de este relato sigue el
triple paso típico de un relato dramático:
a) los vv. 1-5 son la exposición que
facilita a los lectores los antecedentes de la historia;
b) los vv. 6-9 forman el “corazón” del
texto y crean la tensión narrativa del drama; culminan
en el breve diálogo entre las doncellas necias y las
sensatas cuando se acerca el novio: al final, los
lectores quedan expectantes sobre qué pasará con las
doncellas necias, qué harán;
c) los vv. 10-12 forman la escena
final, con la conversación entre las doncellas necias y
el novio. El v. 13 es una especie de estribillo que ya
leíamos en 24,42.
Muchos términos asemejan este texto a
7,21- 23, por lo que hay que tenerlo en cuenta
.
a)
Contexto
Nos situamos en el corazón del
Discurso Escatológico (Mateo 24-25), pórtico de entrada
al relato de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús
(Mateo 26-28).
Un trío de parábolas sobre la
vigilancia (el ladrón [24,42-44], el mayordomo [24,45-
51], las doncellas [25,1-13]), prepara la parábola final
de los talentos (25,14-30) y la gran visión del Juicio
Final (25,31-46), con la que termina el discurso.
Después, con el capítulo 26 comienza a
relatarse la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
Las tres parábolas sitúan a los
oyentes/lectores del evangelio ante una disyuntiva,
mediante la estrategia narrativa que muestra dos
comportamientos: uno, el acertado; otro, el equivocado.
Desde la panorámica del Juicio Final,
el aceite de las doncellas son las obras de misericordia
y solidaridad.
El texto nos pide reflexión sobre el
comportamiento que se deriva de nuestra fe: la carta de
Santiago nos advertirá que una fe sin obras es una fe
muerta.
c)
Elementos a destacar.
- Hay un vistoso desencuadre entre la
orden de velar (v. 13) y el hecho de que se durmieran
todas las doncellas. La vigilia y el sueño están
presentes de manera ejemplar en el episodio de Getsemaní
(Mt 26,36-46), que conviene tener presente. También allí
todos los discípulos se duermen. ¡Ojo con posturas
maniqueas apresuradas!
.- El lenguaje de la parábola es
sumamente sugerente: la lámpara, con la insistencia en
“propia”, sugiere la vida de cada uno, el proyecto
personal de vida, y el aceite, necesario para que la
lámpara sea tal, serían las opciones y compromisos que
alimentan y conforman dicha vida. ¿Somos “dueños” de
nuestra propia vida?, ¿quién manda en ella?, ¿en dónde,
cómo, con qué la alimentamos, la construimos?, ¿qué
“aceite” hace brillar la “lámpara” de nuestra vida?
.- La diferencia no estriba en
doncellas “buenas y malas”, sino en doncellas “sensatas
e insensatas” (cf. Mt 7,24-27). Además, la respuesta del
novio (“no os conozco”) al ruego de las doncellas
insensatas (“Señor, Señor, ábrenos”) une especialmente
el texto con Mt 7,21-23. El evangelista propone un
lenguaje común para el final del primer discurso de
Jesús y el final del último discurso. ¿Qué te sugiere?
Jesús no (re)conoce a quienes somos
discípulos suyos. ¿Por qué?